Cinco formas de saber si tu carrera está definiendo tu personalidad

22.01.2019

Para responder a este interrogante será importante comprender de que hablamos al hablar de personalidad. 

Desde un punto de vista etimológico hay varias teorías que expondremos a continuación. En Grecia los actores utilizaban máscaras que amplificaban la voz de los actores, a estas se las denominaba prósopon cuyo significado común es simplemente "cara" o "rostro". Luego en la Roma de los emperadores donde el teatro griego fue adoptado por los actores romanos, quienes denominaron a estas máscaras personam.

Desde este lugar Marco Tulio Cicerón comprendió cuatro significaciones de este termino que me parece interesante compartir.

  • La primera idea, muy afín al termino original, es la de apariencia o más bien, una forma de simulación.
  • La segunda acepción implica el papel que cada actor asume en el teatro de la vida, es decir, el personaje que adopta.
  • La tercera significación está asociada a la dignidad del individuo, su carácter. La cuartay última se refiere a las características psicológicasporque alude a las cualidades personalesy definitorias del ser humano mismo.

Con esta idea ya nos podemos aventurar a darnos cuenta que tanto desde el punto de vista etimológico como filosófico y psicológico la personalidad no es otra cosa que las características psicológicas que adoptamos que forjan nuestro carácter y designan la forma en la cual salimos o nos mostramos en el teatro de la vida.

Volvamos ahora a la cuestión inicial ¿La carrera está definiendo, delimitando, la personalidad? Por lo menos en un aspecto la respuesta es sí, de la misma forma que la personalidad del personaje está definido por la obra que representa. Ahora bien, esto puede traernos algunas consecuencias. Si como decía Shakespeare "los seres humanos somos actores que ejecutamos distintos personajes", el personaje que ejecutamos en el teatro familiar por lógica debería ser distinto al laboral e incluso al que ejecutamos con vecinos, conocidos o amigos. 

Si la carrera define, o en otros términos de-limita, nuestra personalidad entonces es posible que estemos ejerciendo un personaje limitado, es decir, estemos actuando el mismo personaje en los diferentes teatros vitales, lo cual puede anquilosar nuestra manera de ser y volvernos inflexibles para poder relacionarnos. En este sentido la carrera puede comenzar a devorarse nuestra personalidad, comiéndose a mordiscos nuestra forma de ser a tal punto de parecer irreconocibles.  

El mundo es un escenario y todos los hombres y mujeres son meros actores: tienen sus salidas y sus entradas; y un hombre durante su tiempo interpreta muchas partes
William Shakespeare

A este respecto según el filósofo coreano Byung-Chul Han "Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando", en el afán de profesionalismo permitimos que se queme nuestra particular forma de ser en aras de ser reconocidos por nuestra carrera. A este respecto el autor añade "es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado". Llevándonos a un completo narcisismo ahogándonos en el afán de apropiarnos de una imagen proyectada por nuestra carrera profesional. El narcisismo implica la negación del otro, y en tanto tal la negación de nosotros mismos, ya que somos en tanto el otro es; en palabras de Buber yo me constituyo en un Yo en tanto tu te constituyes en un Tu. Sin un Tu no hay un Yo. Esta negación del otro en el narcisismo opera en la fagocitación de la personalidad por la carrera y la profesión, y se evidencia en la auto-explotación de nosotros mismos, llevándonos a una alienación.

Cinco formas de saber si tu carrera está definiendo o delimitando tu personalidad.


  1. Actuás de la misma forma con tu pareja o tus hijos que con un conducido o bien a la inversa. El peligro de esto es que la relación que estás forjando dista mucho de ser sana. Tus hijos necesitan cariño y educación, no un jefe; por otro lado, tu pareja necesita amor y ternura más que un trato de debe y haber propio de una relación comercial. También puede darse a la inversa, jefes que se han comprado el personaje paternalista o maternalista, que piensan en sus conducidos como "sus chicos". Los conducidos necesitan un buen líder que los oriente y los conduzcan más que un padre o madre que tome cada conducta de ellos como personal. 
  2. Respondes y actúas de manera predecible.En conversaciones con amigos ya saben como vas a responder.El peligro que conlleva es que te vuelves irremediablemente predecible, no aportas nada nuevo a las relaciones. Frases como "siempre igual", "vos nunca cambias", son comunes de personalidades con personajes comprados.
  3. Tus conversaciones son monotemáticas. No está mal hablar de aquello que nos apasiona, pero que nuestro único tema sea la carrera puede ser un indicio de que nuestra carrera está delimitando nuestra personalidad y, por ende, no nos estamos desarrollando en otros ámbitos, creciendo como gigantes en lo profesional pero permaneciendo enanos en nuestras relaciones personales, familiares y sociales.
  4. Te consideras un ser superior. Cada vez que escuchas a alguien hablar de sus proyectos, preguntás desde la superioridad de quien parece tener todo resuelto con cierto aire exitoso, cuando hablás de tus éxitos lo haces pensando en la obviedad de quien sabe lo que hace y miras por encima del hombro a quienes no lo han hecho aún. Si te reconoces en estas acciones puede que te hayas comprado una personalidad basada en tu carrera.
  5. Sos tu carrera. Te definís por tu título o carrera, y esperas que la gente te comprenda y te escuche desde ese lugar. Frases "obvio que voy a pensar así porque soy abogado" o "soy así que esperabas, soy médico", solo demuestran que tu personalidad está definida por tu carrera.

Los seres humanos somos más que nuestras carreras, nuestras profesiones y nuestros roles.

No hay peor cosa para un actor que quiere hacer carrera que sentir que un personaje lo absorbe. Los actores más cotizados son aquellos más versátiles y flexibles.

Si bien la carrera que ejercemos puede contornear nuestra manera de ser, estilizarnos, hacer nuestra personalidad más rica, no debemos permitir que nuestra personalidad sea la carrera o profesión que elegimos. Debemos nutrir nuestra personalidad con cada ámbito de nuestra existencia logrando que crezcamos de forma madura y equilibrada.