En Jaque: toma de decisiones 

22.09.2018

No se bien quien era. Tampoco se porque se quedaba en casa. Solo sé que lo llamábamos Don Raúl.

Yo tenia unos cinco, quizás seis años de edad, Don Raúl unos ochenta. Podía quedarse en casa desde unos días a algunas semanas. Era un hombre alto de pelo y bigote blancos. Más allá de algunos recuerdos difuminados y vagos distingo su rostro marcado por el tiempo.

Esa noche no fue como las demás. Esa noche jugaban al ajedrez. La escena se desarrolla en mi mente en algunos segundos, puedo ver el tablero, las manos arrugadas y viejas de Don Raúl y las piezas de color negro y beige. Comenzó la partida. Pasó un tiempo que no puedo precisar, quizás veinte o treinta minutos. La movida es de mi papa que intenta armar una jugada con la reina y un alfil, llega el turno de Don Raúl, quien toma el caballo y luego de pensar unos segundo lo posiciona a una distancia equidistante de la Reina y el Rey, y dice "¡Jaque!"

"Cuando tomes decisiones hazlo pensando donde quieres estar no en donde te encuentras" - James Artur Ray

El jaque no fue como cualquier jaque de cualquier partida, era un jaque al Rey, pero la posición del caballo implicaba un Jaque a la Reina también: una especie de 'jaque doble'. Es una jugada que pone al contrincante en la difícil posición de tomar una decisión: si salvo al rey moviéndolo del jaque pierdo la reina, si muevo la reina pierdo el juego: es Jaque Mate. Mi padre queda paralizado.

Viendo el viejo Don Raúl que no hacia ninguna movida y solo pensaba, le da un empujoncito para que accione y le dice: "si quieres seguir jugando tendrás que sacrificar a la reina".

Pasaron muchos años hasta que logré percatarme de cómo resonaban en mis oídos las palabras de Don Raúl.

Sacrificar la reina implica estar dispuesto a deshacernos de algo que apreciamos y queremos retener, que consideramos útil y nos da cierta sensación de seguridad, protección, pertenencia....

Estamos de cara a un "jaque doble" cuando para poder seguir en el juego necesito seguridad, pero al faltarme la pieza de quien emana ese sentido, me siento incapaz de seguir el juego, entrando en un loop que me paraliza.

¿Cuál es la pieza que si te falta te hace sentir "desprotegido"? ¿Qué es aquello que te da miedo perder? ¿De que depende que sigas en juego o no?

Todos nos enfrentamos a tomar decisiones que ponen el fluir de nuestra existencia en una encrucijada, en la difícil posición de tener que tomar algo y a la vez dejar otra cosa que consideramos de valor. De las decisiones que hablamos son aquellas que atentan contra nosotros y nos ponen entre la espada y la pared al tener que estar dispuestos a sacrificar "la reina" en pos de continuar el juego, pero cuando no lo estamos entramos en estado parálisis por análisis que nos impide hacer una jugada: tomar acciones concretas. Es un conflicto de valores.

¿Qué decisiones necesitas tomar y das vueltas y vueltas para accionar? ¿Cuál es la reina que por no sacrificarla te inmoviliza? ¿Para qué analizas infinitamente? ¿Qué te impide tomar acción? ¿A que le temes? ¿Cuales son los valores que están en juego?

Muchas veces la incapacidad de accionar adecuadamente responde a un temor a las consecuencias de las acciones: el temor a equivocarnos, a quedar mal, a perder lo que teníamos. 

No es que no queramos tomar decisiones, lo que no queremos son las consecuencias de las decisiones que tomamos. No estar dispuestos a soltar a la reina nos impide seguir el juego: nos inmoviliza en la lastima y la pena por el sufrimiento de una relación en la cual estamos por costumbre, nos sume en el desprecio de la rutina de un trabajo que no nos 'deja opción', y en la inutilidad de un titulo que solo hace más largo nuestro nombre pero que no nos identifica.

La partida continuó. Mi papa suspiró y ejecutó su movida. La reina no se salvó pero siguió jugando una larga y divertida partida de Ajedrez.

Aun puedo escuchar la voz de Don Raúl, tenia un aspecto sereno, su llegada a la casa cuando se quedaba era un momento feliz. Verlo jugar al ajedrez era un gran placer y un lujo, aun cuando no comprendiera del todo lo que hacía inspiró en mi el deseo por ese juego de estrategia. Hoy esa forma de pensar estratégica guía muchas de mis decisiones. El tablero y las piezas de ajedrez de Don Raúl siguen aun en mi casa, como un símbolo, casi treinta años después de esa partida... de su partida.

By Diego M. Lo Destro